La creatina monohidrato es hoy uno de los suplementos deportivos más estudiados: entre 3 y 5 gramos al día, sin fase de carga y a cualquier hora. El magnesio tiene su papel en la fatiga y los calambres, pero no todas las formas se toleran igual. Te contamos qué dice la evidencia, qué es mito y quién debería consultar antes de empezar.
Septiembre asoma y con él la lista de propósitos: volver al gimnasio, retomar las clases, salir a correr otra vez. En ese momento aparecen siempre las mismas dos preguntas en el mostrador de la farmacia: «¿la creatina sirve para algo o es marketing?» y «¿me tomo magnesio para los calambres?». Y suelen venir acompañadas de un vídeo de redes que promete cosas que ningún bote puede cumplir.
Vamos a ponerlo en orden, con lo que realmente sostiene la investigación y con las precauciones que conviene tener. Sin humo y sin prometer milagros.
Qué es la creatina y qué se sabe de ella
La creatina es una sustancia que nuestro cuerpo fabrica de forma natural (a partir de aminoácidos) y que también obtenemos de la carne y el pescado. Se almacena sobre todo en el músculo, donde participa en la producción rápida de energía durante esfuerzos cortos e intensos: una serie de sentadillas, un sprint, un cambio de ritmo.
Suplementarla busca simplemente llenar esos depósitos musculares. La evidencia acumulada durante décadas es bastante consistente en el terreno del rendimiento de fuerza y potencia y del aumento de masa muscular cuando acompaña a un entrenamiento de fuerza. Conviene subrayar ese matiz: la creatina no construye músculo por sí sola, permite entrenar algo mejor y de ahí viene la diferencia.
Dos apuntes que han cambiado la conversación en los últimos años:
- No es cosa solo de hombres jóvenes: se ha estudiado también en mujeres y en personas mayores de 50 años, un grupo en el que mantener masa y fuerza muscular tiene mucho que ver con la autonomía y la prevención de caídas.
- Hay una línea de investigación abierta en función cognitiva (memoria, rendimiento mental con privación de sueño). Es un campo prometedor pero todavía preliminar: no es motivo suficiente, hoy por hoy, para tomarla con ese fin.
Cómo se toma: dosis, fase de carga y horario
Aquí es donde más ruido hay y donde la respuesta es, en realidad, sencilla.
| Duda habitual | Qué se recomienda |
|---|---|
| Cantidad | 3-5 g al día de creatina monohidrato. Las dosis mayores no aportan ventaja una vez llenos los depósitos. |
| Fase de carga | No es necesaria. Con la dosis diaria los depósitos se llenan igual, solo que en unas semanas en lugar de en unos días. |
| Momento del día | Da igual. Lo determinante es la constancia: también los días que no entrenas. |
| Con qué tomarla | Con agua o con la bebida que prefieras. Bebe suficiente líquido a lo largo del día. |
| ¿Hay que descansar? | No hacen falta ciclos ni descansos programados en personas sanas. |
Cuatro mitos que conviene dejar atrás
- «Daña el riñón»: en personas con función renal normal, los estudios disponibles no han encontrado ese daño. Distinto es el caso de quien ya tiene enfermedad renal: ahí sí hay que consultar antes.
- «Retiene líquidos y te hincha»: la creatina atrae agua dentro de la célula muscular, no bajo la piel. El ligero aumento de peso inicial es agua intramuscular, no hinchazón.
- «Es un anabolizante»: no lo es. No es una hormona ni actúa como tal, y no está considerada sustancia dopante.
- «No sirve si eres mujer»: la respuesta puede variar entre personas, pero no hay motivo para excluir a las mujeres del beneficio.
Cómo elegir una creatina de calidad
La oferta se ha disparado y no todo lo que se vende como creatina merece la pena. Tres criterios sencillos:
- Monohidrato, sin más: es la forma más estudiada y la más económica. Las versiones «avanzadas» suelen costar más sin evidencia que las respalde.
- Sello de calidad: distintivos como Creapure indican un control de pureza del fabricante. No es imprescindible, pero ayuda a decidir.
- Desconfía de las mezclas: los botes con veinte ingredientes suelen esconder poca creatina real y mucho relleno. Mira los gramos por dosis en la etiqueta, no el tamaño del envase.
Si estás empezando y quieres algo sencillo, un monohidrato en polvo de 300 g te da para dos o tres meses de tomas a 3-5 g diarios: es la opción con mejor relación entre evidencia y precio. Y como el sabor neutro no gusta a todo el mundo, la tienes en varias versiones: limón, frutos del bosque o el neutro con sello Creapure. Consúltanos si tienes dudas de cuál encaja en tu caso.
Magnesio: para qué sí y para qué no
El magnesio es el otro gran protagonista de las búsquedas de verano y septiembre. Interviene en el funcionamiento normal de los músculos, en la transmisión nerviosa y en la reducción del cansancio y la fatiga. De ahí que se asocie a calambres, sensación de agotamiento y descanso.
El matiz importante: eso aplica cuando hay un aporte insuficiente. Si tu alimentación ya cubre las necesidades —legumbres, frutos secos, cereales integrales, verdura de hoja verde—, añadir más magnesio no multiplica ningún efecto. Y no todos los calambres son por falta de magnesio: el calor, la deshidratación, la pérdida de sales al sudar o un entrenamiento al que no estás acostumbrado explican muchos de ellos.
Sobre las formas, la diferencia práctica está sobre todo en la tolerancia digestiva:
| Forma | Qué la caracteriza |
|---|---|
| Bisglicinato Ej.: Aquilea Magnesio Max, 100 % bisglicinato |
Suele tolerarse mejor a nivel digestivo. Es la opción habitual si otras formas te sientan mal. |
| Citrato Ej.: NS Vitans Magnesio Citrato +400 |
Buena tolerancia general, aunque a dosis altas puede tener efecto laxante. |
| Óxido Ej.: Magnesio Aquilea efervescente, que lo combina con bisglicinato y carbonato |
Muy común y económico, con mucho magnesio por comprimido, pero es el que con más frecuencia produce molestias intestinales. |
| Carbonato / lactato Ej.: Magnesioboi (lactato) o el carbonato de Ana Mª Lajusticia |
Alternativas intermedias; a menudo aparecen combinadas en fórmulas de «triple magnesio». |
Un consejo práctico: si empiezas, hazlo con la dosis más baja de la etiqueta y repártela a lo largo del día. Es la mejor forma de evitar el efecto laxante.
Quién debería consultar antes de empezar
- Enfermedad renal o alteración conocida de la función del riñón.
- Embarazo y lactancia, donde no hay datos suficientes para recomendarlo de forma rutinaria.
- Medicación crónica: el magnesio puede interferir en la absorción de algunos fármacos (ciertos antibióticos, bifosfonatos, hormona tiroidea…). Suele bastar con separar las tomas unas horas, pero conviene revisarlo.
- Menores de edad, salvo indicación de un profesional.
- Diuréticos, laxantes o problemas digestivos crónicos, que pueden alterar los niveles de magnesio.
Lo que ningún bote sustituye
Merece la pena decirlo claro antes de gastar dinero: en la vuelta al gimnasio, lo que más va a mover la aguja no está en el bote. Está en entrenar de forma progresiva (sobre todo si vienes de un mes de parón), en llegar a una ingesta de proteína suficiente repartida en el día, en dormir y en la hidratación. Los suplementos son la guinda, no la base. Si la base falla, la guinda no compensa.
Dónde encontrarlos y con qué consejo
En farmacialiceo.com tienes la sección de complementos deportivos —bebidas de recuperación, sales y productos para el esfuerzo— con creatina y una amplia selección de magnesio, todo con envío a casa en 24/48 h. Si lo que buscas es apoyo articular al retomar el entrenamiento, echa un vistazo a músculo, hueso y articulaciones, y para el aporte general de vitaminas y minerales, a los complejos vitamínicos y minerales.
¿No tienes claro cuál encaja contigo o tomas medicación a diario? Escríbenos antes de comprar: revisar la etiqueta y tu situación concreta lleva dos minutos y evita gastar en algo que no necesitas.
Cuándo consultar
Pide valoración médica si aparecen calambres muy frecuentes o dolorosos sin relación con el ejercicio, debilidad muscular que no mejora con el descanso, hormigueos persistentes, palpitaciones, o si notas orina muy oscura y dolor muscular intenso tras entrenar (puede indicar un daño muscular que requiere atención). También si tienes enfermedad renal, cardíaca o tomas medicación crónica y quieres iniciar cualquier suplemento.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta creatina hay que tomar al día?
Entre 3 y 5 gramos diarios de creatina monohidrato es la pauta habitual en personas sanas. No hace falta fase de carga: con la toma diaria los depósitos musculares se llenan igual, solo que en unas semanas en lugar de en unos días. Lo importante es la constancia, incluidos los días de descanso.
¿La creatina daña el riñón?
En personas con función renal normal, los estudios disponibles no han mostrado daño renal con las dosis habituales. Si tienes enfermedad renal conocida, tomas medicación que afecta al riñón o estás embarazada, consulta con tu médico o farmacéutico antes de empezar.
¿Es mejor el magnesio bisglicinato o el óxido de magnesio?
La diferencia práctica está sobre todo en la tolerancia digestiva. El bisglicinato suele sentar mejor y es la opción habitual si otras formas te producen molestias. El óxido aporta mucho magnesio por comprimido y es más económico, pero con más frecuencia causa efecto laxante. Empieza siempre por la dosis más baja de la etiqueta.
¿El magnesio quita los calambres?
Puede ayudar cuando el aporte de magnesio es insuficiente, porque contribuye al funcionamiento normal de los músculos. Pero muchos calambres de verano tienen que ver con el calor, la deshidratación, la pérdida de sales al sudar o un esfuerzo al que no estás acostumbrado. Si son muy frecuentes o dolorosos sin causa clara, conviene que te valore un médico.
¿Puedo tomar creatina y magnesio a la vez?
En personas sanas no hay problema en combinarlos, ya que actúan por vías distintas. Ten en cuenta que el magnesio puede interferir en la absorción de algunos medicamentos, así que separa las tomas unas horas si tomas medicación crónica y coméntalo con tu farmacéutico.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de tu médico o farmacéutico. Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta equilibrada ni un estilo de vida saludable, y no deben tomarse sin valorar antes tu situación personal, tu medicación y tus antecedentes de salud.

Doctor en Farmacia, por la Universidad de Salamanca.
Licenciado en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Salamanca.
Óptico Optometrista por la Universidad de Barcelona.
Audioprotesista diplomado.
Técnico Ortopeda.
