Un termómetro digital de farmacia cuesta desde 1,90 €, los de punta flexible se mueven entre 7 y 9 €, los multifunción rondan los 12-16 € y los de infrarrojos sin contacto suben a partir de 30 €. Para casi todas las casas, el de menos de 10 € es suficiente: lo que marca la diferencia no es el precio, sino dónde y cómo tomas la temperatura.

Es una de las preguntas que más nos hacen en el mostrador de la farmacia en cuanto empieza el otoño: «¿cuánto cuesta un termómetro?». Y casi siempre llega con prisa, porque alguien de casa ya tiene décimas y el termómetro de siempre ha aparecido con la pantalla en blanco o directamente no aparece. Con la campaña de vacunación frente a virus respiratorios arrancando en Castilla y León el 1 de octubre para grupos prioritarios y el 13 de octubre para población general, es buen momento para dejarlo resuelto antes de necesitarlo.

Te contamos lo que vale cada tipo, cuál conviene según a quién vayas a tomar la temperatura y los errores que hacen que un termómetro caro dé peores lecturas que uno de dos euros.

Cuánto cuesta un termómetro en la farmacia, por tipos

Estos son los precios reales que tenemos en septiembre de 2026 en la categoría de termómetros, para que te hagas una idea antes de decidir. Los precios de parafarmacia no están intervenidos, así que pueden variar de una farmacia a otra y a lo largo del año.

Tipo Precio orientativo Para quién encaja
Digital básico (punta rígida) 1,90 – 3 € Adultos y niños mayores. El termómetro de repuesto del botiquín.
Digital de punta flexible 3 – 9 € Bebés y niños pequeños: la punta cede y es mucho más cómoda.
Digital rápido (lectura en segundos) 7 – 9 € Familias con niños que no aguantan quietos dos minutos.
Multifunción (axila, boca, recto) 12 – 16 € Quien quiere un solo aparato para toda la familia.
Infrarrojos de frente u oído Desde 30 € (hasta 60 € los sin contacto) Cuando hay que medir muchas veces al día o al niño dormido.
Termómetro de baño 5 – 6 € Para el agua del baño del bebé. No mide la fiebre.

Dicho de otro modo: por menos de lo que cuesta una caja de paracetamol tienes un termómetro digital que hace bien su trabajo. Si estás montando o renovando el botiquín de casa, es de las compras que mejor rinden.

El digital de contacto: el que compra casi todo el mundo (y por qué basta)

El termómetro digital clásico, el que se pone en la axila y pita, sigue siendo la opción más sensata para la mayoría de casas. Es barato, es fácil de usar bien y, cuando se emplea con paciencia, da lecturas muy consistentes. En la gama de entrada tenemos el termómetro digital flexible de ENFA por 1,90 €, y muy cerca el PIC Vedo Digit por 2,87 € o el flexible de Prim por 3,02 €.

Si te importa la rapidez, ahí es donde se nota subir de gama: el Thermoval Rapid (7,22 €) y su versión de punta flexible (8,80 €) dan la lectura en unos segundos, algo que agradeces mucho con un niño de dos años en brazos. Y si prefieres un solo aparato para todas las zonas, el Braun PRT1000 3 en 1 (12,41 €) o el PIC VedoClear (16,03 €) cubren axila, boca y recto con pantalla grande.

Un detalle poco conocido: muchos termómetros económicos siguen subiendo décimas después del pitido. El aviso significa «la temperatura se ha estabilizado lo suficiente para dar un dato», no «he terminado». Si quieres la lectura más fina, mantén el termómetro uno o dos minutos más en la axila y anota ese valor.

Infrarrojos de frente y de oído: cuándo merecen la pena

Los termómetros de infrarrojos miden el calor que emite la piel de la frente o el tímpano, y su gran ventaja es la comodidad: un segundo, sin despertar a nadie. Por eso tienen sentido cuando hay que medir muchas veces al día, en niños que no toleran la axila o en personas mayores dependientes.

Su punto débil es que son más sensibles a la técnica y al entorno. Una frente sudada, el flequillo, venir de la calle con frío, la calefacción muy alta o una distancia incorrecta cambian el resultado varias décimas. Los de oído, además, necesitan que el conducto esté libre de cera y no se recomiendan en los primeros meses de vida porque el conducto auditivo es demasiado estrecho. Si el dato va a servir para decidir si consultas o no, confírmalo con un digital de contacto.

Qué termómetro comprar para un bebé

Es la duda que más ha crecido estas semanas, y tiene respuesta corta: un digital de punta flexible. En lactantes pequeños la medición rectal es la que mejor refleja la temperatura interna, y la punta flexible la hace segura y menos incómoda; a partir del año, la axila es perfectamente válida para el día a día.

  • Punta flexible, siempre: cede con el movimiento y evita daños.
  • Rectal en los más pequeños: con un poco de lubricante, introduciendo solo la punta, el bebé boca arriba con las piernas flexionadas o tumbado de lado.
  • Un termómetro para él: si se usa por vía rectal, que no sea el mismo que usa el resto de la familia en la boca. Límpialo con agua y jabón o una gasa con alcohol después de cada uso.
  • No confundas con el de baño: el termómetro de baño de Suavinex (5,15 €) mide el agua, no la fiebre. Son dos aparatos distintos y los dos tienen su sitio en el botiquín.
  • Chupetes-termómetro: cómodos, pero poco fiables. No los uses para tomar una decisión.

Y una regla que no se negocia: en un bebé de menos de 3 meses, cualquier fiebre es motivo de consulta médica el mismo día, aunque esté tranquilo y coma bien.

Dónde tomar la temperatura y a partir de cuánto es fiebre

El mismo termómetro da cifras distintas según la zona, y ahí nacen la mitad de las confusiones. La axila mide algo menos que el interior del cuerpo; el recto, algo más.

Zona Cómo se hace Qué tener en cuenta
Axila Punta en el hueco, brazo pegado al cuerpo. La más usada. Marca unas décimas menos que la temperatura interna.
Recto Solo la punta, con lubricante. La más fiable en lactantes. Marca entre 0,3 y 0,5 °C más que la axila.
Boca Bajo la lengua, con la boca cerrada. No sirve si se ha comido o bebido en los 15 minutos previos. No en niños pequeños.
Frente A la distancia que indique el fabricante. Rápida y cómoda; le afectan el sudor, el pelo y la temperatura ambiente.
Oído Tirando suavemente de la oreja para alinear el conducto. Necesita funda limpia y conducto despejado. No en los primeros meses.

Como referencia general en adultos, entre 37,1 y 37,9 °C en axila se habla de febrícula y desde 38 °C de fiebre. En niños, los pediatras suelen manejar cifras algo más bajas para la axila, así que pregunta en tu centro de salud qué umbral usar en tu caso. Y anota siempre la zona junto al número: «37,8 en axila» y «37,8 en frente» no cuentan lo mismo.

Para que la medición valga, evita tomarla justo después del baño, del ejercicio, de una bebida caliente o con la persona muy abrigada: espera 15-20 minutos. Y recuerda que la temperatura corporal sube de forma natural a lo largo del día: la de la tarde suele ser más alta que la de la mañana.

Fiebre en casa: qué hacer y qué tener a mano

La fiebre no es la enfermedad, es una respuesta del cuerpo a la infección. El objetivo no es «dejarla a 36,5» sino que la persona esté razonablemente cómoda: por eso lo que guía el tratamiento es el malestar, no la cifra de la pantalla. Ofrecer líquidos con frecuencia, ropa ligera y una habitación templada ayudan más de lo que parece.

Si hace falta bajarla, los analgésicos y antitérmicos sin receta hacen bien ese trabajo, respetando la dosis y el intervalo que corresponda a la edad y al peso; en niños, el peso manda sobre la edad. Si además hay congestión, tos o dolor de garganta, en la sección de antigripales y anticatarrales tienes las opciones habituales, y si tienes dudas sobre combinarlos con otro medicamento, pregúntanos antes: es exactamente para eso que estamos.

Conviene recordar el contexto de estas semanas: según la vigilancia de virus respiratorios en España, a finales de septiembre lo que más circula es el SARS-CoV-2, mientras la gripe sigue por debajo del umbral epidémico y el virus respiratorio sincitial no se está detectando todavía. Es decir, que haya fiebre en casa estos días no significa que sea gripe: el termómetro dice cuánta, no de qué.

El termómetro de mercurio está prohibido: qué hacer si tienes uno

Todavía nos preguntan por él, porque medía muy bien y duraba toda la vida. Pero su venta está prohibida en España desde abril de 2009, en aplicación de la normativa europea sobre el mercurio, por el riesgo que supone este metal si el cristal se rompe.

Si aún tienes uno en el cajón, lo razonable es retirarlo y llevarlo al punto limpio de tu municipio, que es donde se gestionan los residuos con mercurio; no lo tires a la basura doméstica ni al contenedor de vidrio, y tampoco al punto SIGRE de la farmacia, que está pensado para medicamentos y sus envases. Y si se rompiera: ventila la habitación, no uses la aspiradora (dispersa el vapor), recoge las bolitas con cartulina o cinta adhesiva y llévalo todo cerrado al punto limpio.

Cuándo consultar

Con fiebre, el número importa menos que el estado de la persona. Busca atención médica sin esperar si aparece alguna de estas situaciones: cualquier fiebre en un bebé de menos de 3 meses; fiebre con manchas en la piel que no desaparecen al estirarla; dificultad para respirar, respiración muy rápida o labios azulados; rigidez de cuello o dolor de cabeza intenso; somnolencia extrema, confusión o una convulsión; vómitos que impiden beber o signos de deshidratación; dolor al orinar con fiebre alta; fiebre que dura más de tres días o que baja y vuelve a subir tras varios días de mejoría.

Consulta también antes de lo habitual si estás embarazada, si tienes una enfermedad crónica o el sistema inmunitario debilitado, si eres mayor de 65 años o si la fiebre aparece tras un viaje reciente o después de una intervención.

Mejor tenerlo antes de necesitarlo. Encuentra en farmacialiceo.com nuestra selección de termómetros desde 1,90 € y recíbelos en casa en 24/48 h, con envío gratis a partir de 35 €. ¿Prefieres que te asesoremos? Escríbenos o pásate por la farmacia (abierta 24 h, C/ Toro 25, Salamanca; tel. 923 21 41 24).

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta un termómetro en la farmacia?

Un termómetro digital básico cuesta desde 1,90 €. Los de punta flexible y lectura rápida se mueven entre 3 y 9 €, los multifunción para axila, boca y recto entre 12 y 16 €, y los de infrarrojos de frente u oído parten de unos 30 €. Los precios de parafarmacia no están regulados, así que varían entre farmacias y a lo largo del año.

¿Qué termómetro es más fiable?

El digital de contacto, especialmente por vía rectal en lactantes y por axila en el resto. Los de infrarrojos son muy cómodos y rápidos, pero les afectan más la técnica y el entorno, así que conviene confirmar con un digital de contacto cualquier lectura que vaya a servir para decidir si se consulta.

¿Qué termómetro comprar para un bebé?

Un digital de punta flexible, que se puede usar por vía rectal en los primeros meses y por axila más adelante. Evita los chupetes-termómetro para tomar decisiones y no confundas el termómetro de fiebre con el de baño, que mide la temperatura del agua. En menores de 3 meses, cualquier fiebre requiere valoración médica el mismo día.

¿A partir de qué temperatura se considera fiebre?

Como referencia en adultos, entre 37,1 y 37,9 °C en axila se habla de febrícula y desde 38 °C de fiebre. La medición rectal marca entre 0,3 y 0,5 °C más que la axilar, así que anota siempre la zona junto a la cifra. En niños los umbrales pueden ser algo distintos: confírmalos con tu pediatra.

¿Puedo seguir usando el termómetro de mercurio que tengo en casa?

No es recomendable. Su venta está prohibida en España desde abril de 2009 por el riesgo del mercurio si el cristal se rompe. Lo razonable es sustituirlo por uno digital y llevar el antiguo al punto limpio de tu municipio, no a la basura doméstica ni al contenedor de vidrio.

¿Vale el mismo termómetro para toda la familia?

Sí, siempre que se limpie después de cada uso con agua y jabón o una gasa con alcohol y se respete la vía: el termómetro que se usa por vía rectal no debería usarse luego en la boca. En los de oído, cambia la funda protectora en cada medición.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de tu médico o farmacéutico. Los precios indicados son los vigentes en septiembre de 2026 y pueden variar. Ante fiebre en un bebé de menos de 3 meses, fiebre muy alta, mal estado general o dudas sobre qué medicamento tomar, consulta con un profesional sanitario.

Cuánto cuesta un termómetro en la farmacia y cuál elegir (digital, infrarrojos y para bebés)
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