La piel de los niños es más fina y sensible al sol, así que en verano necesitan protección solar alta, sombra en las horas centrales e hidratación constante. Con unos cuantos hábitos evitas quemaduras, deshidratación y sustos.

Los peques no siempre avisan de que tienen calor o de que se están quemando, así que el cuidado depende de nosotros. Repasamos cómo protegerlos del sol, cómo prevenir el golpe de calor y los errores que más se repiten.

Protección solar infantil: qué elegir

En los niños, la fotoprotección debe ser generosa:

  • SPF 50+ siempre, resistente al agua.
  • Formatos cómodos de aplicar: leche, spray o stick; el stick va muy bien para cara, orejas y hombros.
  • Fórmulas específicas para piel infantil, mejor minerales o para piel sensible.
  • Bebés de menos de 6 meses: nada de sol directo. Protégelos con sombra, ropa y gorro; el solar es el último recurso y en zonas muy pequeñas.

Encuentra opciones pensadas para ellos en la categoría de protección solar infantil.

Cómo y cuándo aplicarlo

  • Aplica una capa generosa unos 15-30 minutos antes de salir.
  • Reaplica cada 2 horas y siempre después de cada baño o de sudar.
  • No olvides las zonas que se escapan: orejas, nuca, empeines, detrás de las rodillas y la raya del pelo.
  • Refuerza con gorra y gafas de sol homologadas, y busca la sombra.

Ojo también con el calor: golpe de calor y deshidratación

Los niños se deshidratan más rápido que los adultos. Para evitarlo:

  • Ofréceles agua con frecuencia, aunque no la pidan.
  • Evita la calle y el ejercicio en las horas centrales (12-17 h).
  • Ropa ligera, clara y transpirable.
  • Nunca los dejes solos dentro del coche, ni un minuto.

Vigila señales como piel muy caliente, decaimiento, irritabilidad o dolor de cabeza. Si aparece confusión o pérdida de conocimiento, es una urgencia: llama al 112.

Los errores más frecuentes

  1. Aplicar poca cantidad o solo una vez al día.
  2. Olvidar reaplicar tras el baño, aunque el producto sea resistente al agua.
  3. Confiar solo en la crema y saltarse la sombra, el gorro y las gafas.
  4. Dejar a los peques al sol en las horas de más radiación.
  5. Olvidar la hidratación y el after-sun al volver de la playa o la piscina.

Después del sol: hidrata su piel

Al terminar el día, una ducha suave y una crema after-sun o hidratante calman y reponen la piel. Para la piel más delicada o atópica, elige productos de cuidado corporal infantil.

En Farmacia Liceo (C/ Toro 25, Salamanca) te recomendamos el solar infantil ideal para tu peque y todo lo que necesites para un verano seguro. Abrimos 24 horas, todos los días del año. Teléfono 923 21 41 24.

Preguntas frecuentes

¿Qué protector solar es mejor para niños?

Un SPF 50+ resistente al agua y específico para piel infantil, mejor mineral o para piel sensible. El formato en stick es cómodo para cara y orejas.

¿Puedo poner protector solar a un bebé?

En menores de 6 meses se evita el sol directo: sombra, ropa y gorro. El solar se reserva para zonas pequeñas y como último recurso; consúltanos qué producto usar.

¿Cada cuánto hay que reaplicar en los niños?

Cada 2 horas y siempre después de cada baño o de sudar, aunque el producto sea resistente al agua.

¿Cómo evito que mi hijo se deshidrate en verano?

Ofrécele agua con frecuencia, evita las horas centrales, vístelo con ropa ligera y nunca lo dejes dentro del coche. Ante piel muy caliente, decaimiento o confusión, busca ayuda médica.

¿Qué hago si el niño se ha quemado con el sol?

Refréscalo, hidrata la piel con after-sun y dale agua. Si hay ampollas, fiebre o mucho dolor, o es un bebé, consulta con el pediatra o en la farmacia.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de tu farmacéutico o pediatra. Ante síntomas de golpe de calor (confusión, piel muy caliente, pérdida de conocimiento), llama al 112.

Niños en verano: protección solar infantil y errores a evitar
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