Noviembre es el mes en que los labios se parten en Salamanca. Y no es una impresión: la serie climática de AEMET para el aeropuerto de Salamanca da una temperatura media de 7,6 °C en noviembre, mínimas medias de 2,4 °C y 10,4 días de helada al mes. Añade el viento de la meseta y la calefacción encendida y ya tienes la receta. Te contamos qué lleva un bálsamo labial que de verdad funciona, qué ingredientes hacen que te lo tengas que poner cada diez minutos y cuándo una grieta en el labio ya no se arregla con cosmética.
Por qué los labios se agrietan justo ahora
La piel del labio no es piel normal. Es una zona de transición, con un estrato córneo muchísimo más fino que el de la mejilla, sin glándulas sebáceas que fabriquen grasa y sin apenas melanina que la proteja del sol. Dicho de otro modo: no tiene película grasa propia, así que todo lo que la proteja tiene que venir de fuera.
Cuando entra el frío se juntan tres cosas. El aire frío admite mucha menos humedad, de modo que el agua del labio se evapora más rápido. El viento acelera esa evaporación. Y dentro de casa la calefacción seca el ambiente todavía más. El resultado es tirantez, descamación y, si se mantiene, grietas que escuecen y a veces sangran. En Salamanca, con 10 días de helada de media al mes y una humedad relativa media del 79 % que se desploma en cuanto enciendes el radiador, el salto entre la calle y el salón es el verdadero castigo.
Hay factores que lo adelantan: respirar por la boca —muy habitual cuando estás con un catarro y tienes la nariz taponada—, tomar poco líquido, algunos tratamientos para el acné y los brotes de piel atópica, que casi nunca se quedan solo en los codos. Si ese es tu caso, te interesa cómo cuidarla en esta época en nuestro artículo sobre los brotes de dermatitis atópica en otoño.
El error que empeora unos labios secos: humedecerlos
Es el gesto más natural del mundo y el más contraproducente. Al pasarte la lengua notas alivio durante unos segundos, pero la saliva se evapora enseguida y se lleva consigo la poca humedad que quedaba. Además contiene enzimas digestivas que irritan una piel ya dañada. Cuanto más te humedeces los labios, más secos acaban. Lo mismo vale para morderlos o arrancarte las pielecillas: cada tirón abre una puerta a la infección y retrasa la cicatrización varios días.
El segundo error es de etiqueta. Muchos cacaos de toda la vida llevan mentol, alcanfor, fenol o derivados del ácido salicílico. Dan una sensación de frescor muy agradable y una impresión inmediata de alivio, pero son irritantes y exfoliantes: pasado el efecto, el labio queda igual o peor y vuelves a buscar el tubo. De ahí la sensación de que «el cacao engancha». No engancha: lo que ocurre es que no está reparando nada. En invierno, lo que buscas es lo contrario de un cosquilleo.
Y el tercero: el labial de color. Las barras mates y los tints de larga duración suelen llevar siliconas volátiles y pigmentos que resecan. No hay que renunciar a ellos, pero conviene poner el bálsamo debajo y repasar al quitarlos.
Qué tiene que llevar un bálsamo labial para funcionar
Un buen bálsamo de invierno hace dos cosas a la vez: sella para que el agua no se escape y repone la grasa que el labio no fabrica. Los ingredientes que lo consiguen son siempre los mismos y no son caros:
- Oclusivos. Son los que forman la barrera física. La vaselina (petrolatum) es el patrón de referencia y reduce la pérdida de agua mejor que casi cualquier otra cosa; también valen las ceras, la parafina y la lanolina. Una vaselina pura de farmacia de 30 g (2,73 €) te dura todo el invierno y sirve además para los codos y los talones.
- Emolientes. Manteca de karité, aceites vegetales, escualano y ceramidas: rellenan las grietas microscópicas y devuelven flexibilidad. Es el terreno de los bálsamos de laboratorio, como el stick labial al Cold Cream de Avène (5,20 €), formulado sobre cold cream.
- Reparadores. Dexpantenol (provitamina B5), alantoína, óxido de zinc. Son los que marcan la diferencia cuando el labio ya está agrietado y no solo seco: el Blistex regenerador labial (3,54 €) va en esa línea.
- Filtro solar. Suma puntos si pasas tiempo al aire libre, aunque sea invierno (más abajo te explicamos por qué).
Lo que no debe llevar: perfume intenso, mentol, alcanfor, fenol ni sabores. Si tienes la piel reactiva o eres propenso a dermatitis, busca fórmulas cortas y sin fragancia, del estilo del protector labial de Eucerin para piel sensible (2,92 €) o del bálsamo labial Kelyane de Ducray (7,83 €).
Sobre el formato: el stick es cómodo y va en el bolsillo, el tarro o el tubo permite poner más cantidad y es mejor para la noche, y la pomada es la artillería. Un clásico de mostrador: la pomada protectora Bepanthol (14,95 €) sirve para labios, nariz, manos y rozaduras, así que amortiza el envase.
La nariz: la mitad del problema que nadie protege
En plena temporada de catarros, los labios casi nunca van solos. Sonarse veinte veces al día deja el borde de la nariz y el surco del labio superior en carne viva, y esa zona se cura mucho peor porque se vuelve a rozar al minuto siguiente. Es un motivo de consulta diario en el mostrador y tiene solución sencilla.
Hay bálsamos pensados exactamente para ese doble frente. El Letibalm stick (5,09 €) y su versión en crema (5,09 €) están formulados para labios y contorno nasal; si se trata de un niño, el Letibalm pediátrico (4,99 €) es la presentación adecuada. También existe el Letibalm fluido de nariz y labios (5,09 €) cuando la irritación está sobre todo dentro de la nariz.
Dos trucos que valen más que el producto: usa pañuelos sin perfume y seca a toques en vez de arrastrar, y aplica el bálsamo antes de que la piel se rompa, no cuando ya duele. Si la nariz está taponada, un lavado con suero fisiológico reduce el número de veces que tienes que sonarte, que al final es lo que irrita.
Sí, también hay que proteger los labios del sol en invierno
Parece contradictorio, pero el labio es una de las zonas con menos defensa natural frente a la radiación: no tiene melanina que lo proteja. El labio inferior, además, recibe la luz casi de frente. Por eso el daño solar crónico en los labios es un asunto conocido y por eso tantos bálsamos llevan SPF, aunque se vendan en diciembre.
En noviembre no hace falta obsesionarse, pero si vas a pasar el día fuera —una caminata, un partido, la sierra— un labial con filtro como el protector labial Hydraction de Sensilis (4,70 €) tiene sentido. Y si practicas deporte de montaña, mucho más: la nieve refleja buena parte de la radiación que recibe, de forma que los labios reciben luz por arriba y por abajo.
Este es también el momento del año en que conviene revisar otra cosa que depende del sol y que en Salamanca no se cubre sola: nuestro artículo sobre la vitamina D en invierno explica cuánta necesitas y qué formato elegir.
Qué bálsamo elegir según tu caso
Esta es la tabla que usamos en el mostrador para no venderte el más caro, sino el que te hace falta:
| Tu situación | Qué buscar | Opción en la farmacia |
|---|---|---|
| Labios secos y tirantes, sin grietas | Oclusivo + emoliente, sin mentol | Carmex Classic en tubo (2,93 €) |
| Agrietados, con descamación y escozor | Reparador: dexpantenol, alantoína | Blistex regenerador (3,54 €) |
| Labios y nariz irritados por el catarro | Fórmula para labio y contorno nasal | Letibalm stick (5,09 €) |
| Niños | Presentación pediátrica, sin sabores | Letibalm pediátrico (4,99 €) |
| Piel reactiva o atópica | Sin fragancia, fórmula corta | Eucerin piel sensible (2,92 €) |
| Día entero al aire libre | Bálsamo con filtro solar | Sensilis Hydraction (4,70 €) |
| Cura de choque por la noche | Oclusivo puro, capa gruesa | vaselina pura (2,73 €) |
| Un solo envase para todo | Pomada reparadora multiuso | Bepanthol pomada (14,95 €) |
Los puedes ver todos en la sección de cuidado facial de la tienda. Si dudas entre dos, pásate por la farmacia y te decimos cuál encaja mejor con lo que tienes: no es lo mismo un labio seco que un labio roto.
Cuándo una grieta en el labio ya no es cosa del frío
La sequedad de invierno mejora en pocos días en cuanto empiezas a sellar el labio. Si no mejora, probablemente no sea solo sequedad. Hay tres situaciones que conviene reconocer:
- Grietas en las comisuras que no cierran. Esas heridas en los extremos de la boca, rojas y doloridas al abrirla, suelen tener otra causa detrás: un hongo que aprovecha la humedad del pliegue, un déficit nutricional, el roce de una prótesis dental mal ajustada. No se arreglan con bálsamo y necesitan diagnóstico y, a menudo, un tratamiento que lleva receta.
- Hormigueo o tirantez en un punto concreto y, al día siguiente, vesículas agrupadas. Eso no es sequedad, es un brote de herpes labial, y cuanto antes se trate, más corto es. Lo explicamos paso a paso en nuestro artículo sobre cómo cortar un brote de herpes labial. Aviso importante: la crema de vaselina o el bálsamo no hacen nada contra el virus.
- Una descamación o una costra que no se va en dos o tres semanas, o una zona del labio que cambia de color o de textura y no se recupera. Eso se mira, no se espera.
Y un recordatorio práctico: los tratamientos que llevan receta no se venden por internet en España. Si necesitas uno, lo que hacemos en la farmacia es resolverte la duda y, con la receta en mano, dispensártelo en el mostrador.
Rutina de cinco pasos para el invierno salmantino
- Por la mañana, antes de salir. Capa fina de bálsamo oclusivo. Si va a hacer sol, con filtro.
- Repasa al mediodía y después de comer. Comer y beber se lleva el producto; no es que no funcione.
- No te humedezcas los labios ni te arranques las pielecillas. Este es el paso que más resultado da y el único gratis.
- Por la noche, capa gruesa. Vaselina o pomada reparadora, con la boca cerrada y ocho horas por delante: es cuando de verdad se repara.
- Cuida el aire de casa. Baja un grado la calefacción, ventila diez minutos al día y bebe agua aunque no tengas sed. Con una humedad baja, ningún bálsamo gana la partida solo.
Si estás con catarro, suma el cuidado de la nariz desde el primer día en vez de esperar a que se agriete. Es mucho más fácil prevenir esa zona que curarla.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que el cacao labial engancha?
No crea dependencia, pero hay bálsamos que generan ese efecto. Los que llevan mentol, alcanfor o fenol dan un frescor inmediato y exfolian ligeramente el labio, así que al cabo de un rato vuelves a notarlo seco y te lo pones otra vez. Un bálsamo con oclusivos y reparadores, sin esos ingredientes, se nota menos al aplicarlo y hace mucho más.
¿Sirve la vaselina para los labios agrietados?
Sirve, y muy bien. La vaselina es uno de los mejores oclusivos que existen: forma una barrera que evita que el agua del labio se evapore. No aporta activos reparadores, por eso es ideal para la noche o como cura de choque, y se puede combinar con un bálsamo más completo durante el día. Treinta gramos cuestan menos de tres euros y duran todo el invierno.
¿Cuántas veces al día hay que ponerse bálsamo labial?
Lo que haga falta: al salir de casa, a media mañana, después de cada comida y antes de dormir es una pauta razonable en invierno. Comer, beber y hablar retiran el producto, así que tener que repetir no significa que el bálsamo sea malo. Lo que sí es señal de alarma es que a los cinco minutos notes el labio igual de tirante.
¿Por qué se me agrieta la nariz cuando estoy resfriado?
Por el roce mecánico de sonarse y por la humedad constante de la mucosidad, que macera la piel del borde nasal y del labio superior. Hay bálsamos formulados para labios y contorno nasal a la vez, y ayuda mucho secarse a toques en vez de arrastrar el pañuelo y hacer lavados con suero para sonarse menos veces.
¿Hace falta protección solar en los labios en noviembre?
No es imprescindible para el día a día en la ciudad, pero sí si vas a pasar horas al aire libre, y es muy recomendable en la nieve, donde la radiación se refleja y el labio la recibe por arriba y por abajo. El labio no tiene melanina que lo defienda, así que un bálsamo con filtro es una buena costumbre durante todo el año.
Tengo grietas en las esquinas de la boca que no se curan, ¿qué hago?
Eso suele ser una queilitis angular y normalmente no es sequedad de invierno: detrás puede haber un hongo, un déficit nutricional o el roce de una prótesis dental. No se resuelve con bálsamo, así que lo razonable es que lo valore tu médico o tu dentista. Pásate por la farmacia si quieres que le echemos un ojo y te orientemos.
¿Puedo usar el mismo bálsamo para mi hijo?
Mejor uno pediátrico. Son fórmulas más cortas, sin sabores ni perfumes que inviten a chuparlo y pensadas para una piel más fina. Y la misma norma que en los adultos: si hay vesículas agrupadas, costra amarillenta o la zona empeora en vez de mejorar, se mira antes de insistir con cosmética.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de tu médico o farmacéutico. Si las grietas de los labios no mejoran en dos o tres semanas, se infectan o aparecen lesiones que no sabes identificar, consulta antes de seguir probando productos.

Doctor en Farmacia, por la Universidad de Salamanca.
Licenciado en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Salamanca.
Óptico Optometrista por la Universidad de Barcelona.
Audioprotesista diplomado.
Técnico Ortopeda.
