Te duele la garganta, entras en la farmacia y hay tres estantes de pastillas que parecen lo mismo. No lo son: unas llevan un antiséptico, otras un anestésico que adormece y otras un antiinflamatorio. Aquí tienes qué lleva cada familia, cuál encaja con tu molestia concreta y los cuatro signos que usan los médicos para decidir si hace falta antibiótico, que en la mayoría de los casos no hace falta.

Qué está circulando ahora mismo (y por qué te duele la garganta)

El dolor de garganta es el síntoma estrella de octubre, y no por casualidad. El informe de vigilancia de infecciones respiratorias del Instituto de Salud Carlos III correspondiente a la semana del 5 al 11 de octubre de 2026 deja el mapa bastante claro: el SARS-CoV-2 sigue siendo el que más circula, con un 18,4 % de positividad en atención primaria, aunque ya va bajando; la gripe empieza a asomar, con la positividad subiendo al 4,3 %; y el virus respiratorio sincitial acaba de arrancar, con un 0,4 % cuando las semanas anteriores estaba a cero.

Eso significa que, hoy, la causa más probable de una garganta irritada en Salamanca es un virus. Y los tres cursan parecido: molestia al tragar, voz tomada, a veces unas líneas de fiebre. Por los síntomas no se distinguen —si quieres afinar, lo contamos en nuestro artículo sobre cómo distinguir el covid de un resfriado y en el de gripe A o resfriado—, pero sí tienen una consecuencia práctica común: lo que se trata es el síntoma, no el germen.

Las tres familias de pastillas para la garganta, por lo que llevan dentro

Todas las pastillas para chupar que puedes comprar sin receta hacen lo mismo a grandes rasgos: alivian. La diferencia está en cómo, y de ahí sale cuál te conviene. Son tres grupos.

1. Antisépticos: para la garganta irritada del día a día

Son los más vendidos y los más suaves. Llevan sustancias que reducen los microorganismos de la superficie de la boca y la faringe, y casi siempre van acompañadas de algo que calma. Strepsils en su versión de miel y limón (11,12 €) combina alcohol 2,4-diclorobencílico 1,2 mg con amilmetacresol 0,6 mg, y hay una variante con vitamina C al mismo precio. Angileptol (10,79 €, también en miel y limón) suma clorhexidina 5 mg, benzocaína 4 mg y enoxolona 3 mg, así que antiseptiza y adormece a la vez. Lizipaína (10,76 €) lleva clorhexidina 5 mg con benzocaína 2,5 mg, la misma idea con menos anestésico.

Para quien prefiere no usar un medicamento, también hay pastillas de plantas y miel que simplemente hidratan y suavizan la mucosa, como SV Sediflu garganta (3,49 €). Alivian menos, pero no interaccionan con nada y se pueden repetir sin reloj.

2. Anestésicos locales: cuando lo que no soportas es tragar

La benzocaína y la lidocaína no desinflaman: duermen la zona durante diez o veinte minutos. Son la opción lógica cuando el problema es puntual y mecánico —te duele al tragar, te cuesta comer, no puedes hablar en el trabajo— y lo que necesitas es un rato de tregua. Los encontrarás dentro de los antisépticos que ya llevan benzocaína, como el Angileptol o la Lizipaína.

Dos avisos que importan. El primero, que no conviene abusar: si la boca está anestesiada, puedes quemarte con una bebida caliente sin darte cuenta. El segundo, que los productos con benzocaína no son para los más pequeños de la casa; cada envase indica su edad mínima y hay que respetarla.

3. Antiinflamatorios locales: para el dolor que ya es dolor

Aquí están los más potentes de venta libre. Strefen (12,56 €) es flurbiprofeno 8,75 mg por pastilla: un antiinflamatorio de la misma familia que el ibuprofeno, pero liberado donde duele. Tantum Verde colutorio (9,67 €) es bencidamina a 1,5 mg/ml, es decir al 0,15 %, para hacer enjuagues y gargarismos; existen también las pastillas de bencidamina 3 mg (10,40 €, últimas unidades) si prefieres chupar a enjuagar.

La regla que más se incumple: si estás chupando pastillas de flurbiprofeno, no añadas ibuprofeno oral. Son dos antiinflamatorios del mismo grupo y sumarlos multiplica el riesgo de molestias de estómago sin aliviar más. Para ese caso, el analgésico que se combina bien es el paracetamol.

Si lo que tienes es…Familia que encajaLo que llevaOjo con
Carraspera, garganta seca y ásperaAntiséptico suave o pastilla de mielDiclorobencílico + amilmetacresol, o miel y plantasAlivia poco si ya hay dolor franco
Dolor al tragar que te impide comerAnestésico localBenzocaína o lidocaínaNo tomes nada caliente con la boca dormida
Dolor continuo, con inflamación visibleAntiinflamatorio localFlurbiprofeno 8,75 mg o bencidaminaNo sumarlo a ibuprofeno oral
Dolor con fiebre y malestar generalAnalgésico oralParacetamol 650 mg o ibuprofeno 400 mgRespetar la dosis máxima diaria
Placas blancas, fiebre alta y sin tosValoración médica—Es el perfil que sí puede necesitar antibiótico

¿Pastilla, colutorio o espray?

Más que una cuestión de eficacia, es una cuestión de dónde te duele y de tu rutina. La pastilla para chupar baña toda la boca y la faringe mientras se deshace y es la más cómoda fuera de casa, pero obliga a esperar entre una y otra. El colutorio para gargarismos llega mejor al fondo de la garganta, que es justo donde duele en una faringitis, y rinde mucho más por euro; la pega es que hay que hacerlo en el lavabo. El espray es el más preciso de los tres y el que menos azúcar aporta, algo a tener en cuenta si tienes diabetes.

Un detalle que casi nadie sabe: las pastillas para chupar estimulan la salivación, y eso ya alivia por sí solo. Parte del efecto que notas no es del principio activo, es de la saliva. Por eso una pastilla de miel sin medicamento funciona mejor de lo que cabría esperar.

Paracetamol o ibuprofeno para el dolor de garganta

Es la duda que más se busca, y la respuesta corta es: depende de si hay inflamación. El paracetamol de 650 mg (4,15 €) quita el dolor y baja la fiebre, se tolera mejor en el estómago y es el de elección en el embarazo y en la mayoría de las personas con tratamientos crónicos. El ibuprofeno de 400 mg (5,13 €) añade el efecto antiinflamatorio, así que suele ir mejor cuando la garganta está visiblemente hinchada y molesta al tragar, pero pide precaución si tienes problemas de estómago, de riñón, hipertensión o tomas anticoagulantes.

Tienes los dos, con sus distintas presentaciones, en la categoría de analgésicos y antiinflamatorios. Y si lo que tienes no es solo garganta sino el cuadro completo de catarro, con mocos y tos, mira antes el artículo de qué antigripal elegir según lo que lleva: muchos de esos sobres ya incluyen paracetamol, y es el error más repetido del invierno tomarse un antigripal y encima un paracetamol aparte.

¿Cuándo hace falta antibiótico? Los cuatro signos que miran los médicos

Esta es la parte útil del artículo. La guía de faringoamigdalitis aguda del Servicio de Salud de Castilla y León, elaborada dentro del plan nacional frente a la resistencia a los antibióticos, parte de un dato que conviene tener delante: entre el 70 y el 85 % de las faringoamigdalitis agudas son víricas. En ese grupo, el antibiótico no acorta nada, no evita complicaciones y sí deja efectos adversos y resistencias.

Para separar el 15-30 % restante se usan los criterios de Centor, que son cuatro y suman un punto cada uno:

Criterio de CentorQué significa
Fiebre de más de 38 ºCMedida, no «me noto destemplado»
Exudado amigdalarPlacas o puntos blancos sobre las amígdalas
Adenopatías cervicales anterioresGanglios del cuello hinchados y doloridos al tocarlos
Ausencia de tosPrecisamente el que más sorprende: si hay tos, apunta a virus

Con tres o cuatro puntos, la guía recomienda hacer un test rápido de detección del estreptococo antes de decidir. Con menos, lo razonable es tratar los síntomas y esperar. Y ojo con el cuarto criterio, porque es contraintuitivo: tener tos resta probabilidad de infección bacteriana, no la suma.

Si el test sale positivo, el tratamiento de elección en nuestra comunidad es la penicilina V durante diez días, y la amoxicilina como alternativa. Eso lo prescribe el médico: los antibióticos son medicamentos sujetos a receta y no se venden por internet en España. Lo que sí puede hacer tu farmacéutico es mirarte la garganta, repasar contigo esos cuatro signos y decirte si lo que te toca es una pastilla o una consulta.

La otra señal de la guía es el plazo: con tratamiento adecuado se espera mejoría en 48 horas. Si a las 48 o 72 horas sigues igual, hay que replantear el diagnóstico, porque detrás puede haber otra cosa, como una mononucleosis.

Remedios de casa: los que ayudan y los que son leyenda

Las búsquedas de remedios naturales para la garganta se han multiplicado estas semanas, así que merece la pena separar el grano de la paja.

Ayudan de verdad:

  • Beber líquido con frecuencia, frío o templado según lo que te alivie: la mucosa seca duele más.
  • Gargarismos de agua tibia con sal, media cucharadita en un vaso. Alivian un rato y no interaccionan con nada.
  • Miel, sola o en una infusión. Suaviza y es el remedio casero con más respaldo, eso sí: nunca en menores de un año.
  • Humedecer el ambiente del dormitorio y no dormir con calefacción muy alta.
  • Dejar la voz en reposo. Forzarla cuando está inflamada alarga la ronquera.

No hacen lo que se les atribuye:

  • El limón solo, en zumo y a palo seco, irrita más de lo que calma en una mucosa inflamada.
  • El alcohol «para desinfectar», en cualquiera de sus versiones caseras. Deshidrata la mucosa.
  • Guardar antibióticos de otra vez, de un familiar o de otro episodio. Es la práctica que más contribuye a las resistencias, y lo más probable es que ni siquiera fuera para una infección bacteriana.
  • Los suplementos para «cortar» la infección. Ninguno tiene una declaración de salud autorizada en la Unión Europea que diga que acorta un catarro.

Las señales para no esperar más

Hay un puñado de situaciones en las que el dolor de garganta no se gestiona con una pastilla. Acude al médico, y si es fuera de horario, al punto de atención continuada o a la farmacia de guardia que te toque:

  • No puedes tragar tu propia saliva, babeas o notas que se te cierra la garganta.
  • Te cuesta respirar, o la voz suena apagada y distinta, como si hablaras con una patata en la boca.
  • Duele mucho y solo en un lado, y va empeorando hora a hora.
  • Fiebre alta mantenida con placas en las amígdalas y sin tos.
  • Llevas más de una semana igual, o empeoras después de haber mejorado.
  • Aparecen manchas en la piel, o los ganglios del cuello crecen deprisa.
  • Estás embarazada, tomas inmunosupresores, tienes una enfermedad crónica importante o eres mayor y te encuentras muy decaído.

Fuera de esos casos, el dolor de garganta de un virus se resuelve solo. Tu trabajo es pasarlo lo más cómodo posible, y para eso sí hay herramientas en la farmacia.

Si ya sabes qué necesitas, lo tienes en la categoría de bucofaríngeos sin receta de nuestra farmacia online, con entrega en 24-48 h y envío gratis a partir de 35 €. Y si prefieres que te lo miren antes de comprar nada, pásate por la farmacia física (abierta 24 h, C/ Toro 25, Salamanca; tel. 923 21 41 24): ver la garganta y preguntarte cuatro cosas lleva dos minutos y te ahorra comprar lo que no te toca.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura el dolor de garganta de un catarro?

Lo normal es que el pico sea el segundo o tercer día y que vaya de más a menos hasta desaparecer en unos cuatro o cinco días. Si al cuarto día duele igual o más que el primero, o si empieza a doler cuando ya estabas mejorando, deja de ser la evolución esperable de un virus y conviene que te lo valoren.

¿Las pastillas para la garganta curan la infección?

No. Ninguna de las que se venden sin receta actúa sobre la causa: alivian el dolor y el escozor mientras tu sistema inmunitario resuelve el cuadro. Los antisépticos reducen la carga de microorganismos en la superficie de la boca, pero eso no es lo mismo que tratar una faringoamigdalitis bacteriana.

¿Puedo tomar pastillas para chupar y además un analgésico?

Sí, siempre que no dupliques el mismo principio activo. Chupar una pastilla de antiséptico o de anestésico local es compatible con tomar paracetamol. Lo que no debes hacer es sumar un antiinflamatorio local de flurbiprofeno con ibuprofeno oral, porque los dos son antiinflamatorios del mismo tipo.

¿El dolor de garganta es síntoma de covid?

Puede serlo, y además es uno de los más frecuentes en las variantes que circulan estos años. Por los síntomas no se distingue de un catarro corriente: la única forma de saberlo es un test. En el informe de vigilancia de la semana del 5 al 11 de octubre de 2026 el SARS-CoV-2 seguía siendo el virus respiratorio con más positividad en atención primaria, un 18,4 %.

¿Hacer gargarismos con agua y sal sirve para algo?

Para aliviar, sí; para curar, no. El agua tibia con sal hidrata la mucosa y calma la sensación de aspereza durante un rato, y tiene la ventaja de que no interacciona con nada. Lo que no hace es acortar la infección ni evitar un antibiótico cuando este es necesario.

¿Cuándo tengo que ir al médico por un dolor de garganta?

Si tienes fiebre de más de 38 ºC con placas o puntos blancos en las amígdalas y sin tos, si no puedes tragar saliva o notas que se te cierra la garganta, si solo te duele un lado y va a peor, si llevas más de una semana igual, o si estás embarazada, tomas inmunosupresores o tienes una enfermedad crónica que te haga más vulnerable.

¿Por qué mi farmacia no me da antibiótico para la garganta?

Porque los antibióticos son medicamentos sujetos a prescripción médica y no se pueden dispensar sin receta, ni en la farmacia física ni por internet. Además, en la mayoría de los casos no harían nada: entre el 70 y el 85 % de las faringoamigdalitis agudas son víricas, y los antibióticos no actúan sobre los virus.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de tu médico o farmacéutico. Los antibióticos solo se dispensan con receta y la decisión de usarlos corresponde al médico, que es quien puede valorar tu garganta: si el dolor es intenso, no mejora en unos días o aparecen fiebre alta, dificultad para tragar o para respirar, consulta cuanto antes.

Dolor de garganta: qué tomar, qué pastillas elegir y cuándo hace falta antibiótico
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