Cuando el humo de un incendio llega a la ciudad, lo habitual es notar olor a quemado, picor de ojos y garganta seca. En la mayoría de los casos son molestias pasajeras que se controlan con medidas sencillas: reducir la exposición, mantener la casa cerrada y, si hay que salir, usar una mascarilla FFP2. Aquí tienes, paso a paso, qué recomiendan el Ministerio de Sanidad y la Junta de Castilla y León, y qué conviene tener a mano en casa.

Estos días el humo de los incendios se ha dejado notar en buena parte del oeste peninsular, también en Salamanca. No hace falta alarmarse: la exposición puntual al humo produce sobre todo irritación, y el cuerpo se recupera bien cuando el aire mejora. Lo importante es saber qué medidas sirven de verdad, cuáles no aportan nada y en qué casos conviene consultar.

Por qué el humo irrita tanto

El humo de un incendio forestal es una mezcla de gases y de partículas muy finas (PM2,5): tan pequeñas que atraviesan la nariz y llegan a la vía respiratoria baja. El Ministerio de Sanidad advierte de que estas partículas procedentes de incendios pueden ser más tóxicas que las de otras fuentes de contaminación, por eso conviene tomárselo en serio aunque el episodio dure pocos días.

Los síntomas más frecuentes, según Sanidad Ambiental de la Junta de Castilla y León, son tos, irritación de ojos, nariz o garganta, dificultad para respirar, dolor en el pecho, dolor de cabeza, fatiga o respiración con silbidos. Suelen ceder al reducir la exposición.

Quién debe extremar la precaución

  • Bebés y niños pequeños, sobre todo menores de 5 años: respiran más veces por minuto en proporción a su tamaño.
  • Personas mayores, especialmente a partir de los 65 años.
  • Mujeres embarazadas.
  • Personas con asma, EPOC, enfisema o problemas cardíacos: deben mantener su tratamiento habitual y tener a mano la medicación de rescate.

Si perteneces a alguno de estos grupos y notas que tus síntomas empeoran, contacta con tu médico sin esperar.

Qué hacer en casa y qué hacer al salir

Las recomendaciones oficiales se resumen en dos ideas: menos tiempo fuera y menos humo dentro.

Situación Qué recomiendan las autoridades sanitarias
En casa Puertas y ventanas cerradas mientras dure el episodio. Evita encender velas o fumar dentro.
Aire acondicionado Úsalo evitando la entrada de aire exterior y con los filtros en buen estado. Permanece en la habitación más fresca de la casa.
Al salir a la calle Reduce el tiempo al aire libre y el ejercicio intenso. Mascarilla FFP2 y gafas de protección para evitar la irritación ocular.
Cuando el aire mejora Ventila a fondo abriendo puertas y ventanas para renovar el aire interior.
Cenizas Evita el contacto directo y la inhalación: limpia superficies y suelo con un paño húmedo y lava cuanto antes la piel expuesta.

Dos detalles que suelen pasarse por alto: reduce la actividad física intensa, dentro y fuera de casa, mientras el aire esté cargado, y bebe agua con frecuencia. Si el fuego ha pasado cerca, no consumas alimentos que hayan estado expuestos directamente al humo o a las cenizas; los envasados, límpialos por fuera antes de abrirlos.

Mascarillas: cuál protege de verdad

Aquí es donde más dudas surgen, así que vamos al grano. El Ministerio de Sanidad es explícito: las mascarillas quirúrgicas y el uso de pañuelos no son una protección segura frente al humo, porque dejan pasar las partículas finas y no sellan la cara. La recomendación es usar mascarilla FFP2 (o N95) cuando haya que exponerse.

  • Filtración: una FFP2 retiene al menos el 94 % de las partículas en suspensión, que es justo lo que aporta el humo.
  • Ajuste: debe quedar pegada a la cara, cubriendo nariz y barbilla, con la pinza nasal bien moldeada. Si notas aire escapando por los lados, no está haciendo su trabajo.
  • Límites: filtra partículas, no gases. Solo los modelos con carbón activo añaden protección adicional frente a gases, y en ningún caso sustituyen a alejarse del humo.
  • Cambio: sustitúyela cuando se humedezca, se deforme o notes que cuesta respirar a través de ella.
  • Niños y barba: en los más pequeños no se puede garantizar el sellado, así que la prioridad es que no salgan; la barba también impide que ajuste bien.

Si vas a estar varios días expuesto, calcula unas cuantas: no están pensadas para reutilizarse indefinidamente.

Ojos, nariz y garganta: alivio sencillo

La irritación de las mucosas es la molestia más común y también la más fácil de aliviar en casa.

  • Ojos rojos o con sensación de arenilla: las lágrimas artificiales y lubricantes oculares ayudan a arrastrar las partículas y a calmar el picor. Mejor en monodosis sin conservantes si los usas varias veces al día, y retira las lentillas mientras dure el episodio.
  • Nariz seca o congestión: un lavado con suero fisiológico o agua de mar limpia la mucosa y elimina restos de humo y ceniza.
  • Garganta irritada: bebe agua con frecuencia y evita el aire muy seco. Si la tos persiste varios días, consúltalo.

Ninguno de estos productos protege del humo: alivian la irritación mientras reduces la exposición, que sigue siendo la medida más eficaz.

Cuándo consultar

Acude a tu médico o a urgencias si aparece dificultad respiratoria o sensación de falta de aire, dolor en el pecho, pulso acelerado, mareo, o si los síntomas de un asma o una EPOC se descontrolan pese al tratamiento habitual. En bebés, personas mayores y embarazadas conviene consultar antes, sin esperar a que la cosa vaya a más.

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Preguntas frecuentes

¿Sirve una mascarilla quirúrgica para el humo de los incendios?

No. El Ministerio de Sanidad señala que, en caso de exposición al humo, las mascarillas quirúrgicas y el uso de pañuelos no son una protección segura. Para reducir la inhalación de partículas finas hay que usar una FFP2 o una N95 bien ajustada.

¿Cuánto dura una mascarilla FFP2?

Depende del uso. Conviene cambiarla cuando se humedece, se deforma, se ensucia o cuesta respirar a través de ella. En un día con humo y salidas repetidas es normal gastar más de una.

¿La FFP2 protege también de los gases del humo?

No. Filtra partículas en suspensión, no gases. Solo los modelos con carbón activo añaden protección adicional frente a gases, y aun así lo más eficaz sigue siendo reducir el tiempo de exposición.

¿Puedo ventilar la casa si huele a humo?

Mientras dure el episodio, mejor mantener puertas y ventanas cerradas y evitar la entrada de aire exterior. Cuando las autoridades confirmen que la calidad del aire ha mejorado, ventila a fondo para renovar el aire interior.

¿Qué hago si me pican mucho los ojos?

Lávalos con suero fisiológico o usa lágrimas artificiales, evita frotarlos y quítate las lentillas. Si el enrojecimiento no cede, hay dolor o ves peor, consulta con un profesional.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de tu médico o farmacéutico. Sigue en todo momento las indicaciones de las autoridades sanitarias sobre la calidad del aire en tu zona. Fuentes: guía de recomendaciones sanitarias del Ministerio de Sanidad y recomendaciones de Sanidad Ambiental de la Junta de Castilla y León.

Humo de los incendios: cómo protegerte y cuándo usar una mascarilla FFP2
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